1.200 millones de euros al año. Esa es la inversión que necesita la
educación en nuestro país, sobre todo para reforzar la lectura y las
matemáticas en las escuelas. Así lo refleja en un reciente estudio que
ha detectado también del cansancio y la desafección del profesorado:
solo uno de cada 4 dicen mantener la ilusión, y el 44% asegura que los
alumnos salen peor preparados, año a año.

Los 2.700.000 alumnos de educación primaria serían el objetivo de
estos 1.200 millones de euros anuales, según el estudio
realizado por el Centro de Políticas Económicas de Esade, la escuela de
negocios de la Universidad Ramón Llull. 

«Ahí es donde se establecen las bases de cualquier trayectoria educativa-explica Lucas Gortázar, director de investigación en EsadeEcPol- son las bases en las que los alumnos van a crecer, van a desarrollarse van a aprender a leer, van a aprender los conceptos y las relaciones matemáticas más importantes y van a aprender a socializar y a estar en grupo. Si no saben o no comprenden bien un texto, si no entienden bien las matemáticas y si no están socialmente y emocionalmente bien en la escuela, eso es lo que hay que reforzar. En los tres o cuatro primeros cursos de primaria».

El
estudio señala esta como la primera debilidad del sistema educativo
español, y aconseja a las administraciones, a la central y a las
autonómicas a hacer un esfuerzo inversor importante “porque es más
importante invertir en primaria-asegura Gortázar- y hacerlo de manera
muy específica con un profe para dos o tres alumnos varias horas a la
semana de manera mu,  muy dirigida que distribuir los recursos iguales
para todos. Porque en esas etapas hay alumnos que van bien y no
necesitan una ayuda extra, pero otros no van tan bien y ahí los euros
invertidos tienen un retorno gigante, porque no habrá que invertir luego
en paliar o dar segundas y terceras oportunidades que además, no son
tan eficaces como invertir en el momento adecuado”.

Otra de las
debilidades que detecta es la enorme rotación de los profesores «no por
su voluntad». El estudio indica que la media de permanencia en un centro
público de un profesor es de 7 años, y en un concertado de 14. Lo que
ha pasado es que  hemos tenido mucha acumulación de docentes con mucha
rotación en determinado número de centros, en general en todos `, pero sobre todo en aquellos que tienen alumnado vulnerable, con lo que le
hemos quitado estabilidad a esos estudiantes que la necesitan como el
comer. Y eso es un problema que no depende de los docentes, sino que ha
decidido las políticas».

Para Gortázar es indispensable recuperar
a los maestros mejorando “las condiciones laborales, condiciones de
trabajo y luego atender a su desarrollo profesional e incentivos para
hacer las cosas mejor, no económicos, sino morales».

En este
sentido, el investigador también señala el aislamiento y la falta de
reconocimiento al profesor que lo hace distinto. «Al final-indica-el que
mejor puede reconocer al profesorado son sus propios colegas, de quien
más pueden aprender. Esa interacción falta en España. Los docentes
viven aislados, trabajan muy en su aula, se exponen poco al
reconocimiento de los demás, pero también al feedback constructivo de
los demás, y así es muy difícil que uno pueda sentirse valorado por
hacer las cosas diferentes, por hacer su trabajo de otra manera».

Y
es que el desánimo y pesimismo en la profesión docente ha crecido
exponencialmente: hace algo menos de 20 años, solo el 7% afirmaba vivir
su profesión con cierta distancia, hoy son 4 de cada 10. Los profesores
ilusionados son cada vez menos: hace dos décadas iban ilusionado a su
trabajo 6 de cada 10 profesores, hoy son el 24% nada más. El dato más
demoledor es que 4 de cada 10 perciben que los alumnos salen peor
preparados cada año.

El mismo estado de desánimo ha detectado la Fundación SM en los maestros. Silvia Martínez es profesora de primaria en el colegio Santa Susana en Madrid. “Cada vez el alumnado es más diverso y demanda cosas más diferentes. Entonces, cuanto más alumnado tengamos, menos vamos a llegar a cada uno de ellos.  Bajar la ratio nos parece una cosa básica para poder atender a todos los alumnos como persona, como estudiante, como alumno. Porque los niños no pasan tanto tiempo con su familia como desearíamos, están muchas horas con nosotros en el centro, entonces necesitamos llegar a ellos de una forma emocional, no solo a nivel académico, y necesitamos darle una atención plena. En cuanto a alumnos con necesidades educativas especiales, necesitamos muchísimos más profesorado”.

Un exceso de
responsabilidad y la complejidad cada vez mayor en las aulas, les
sobrepasa. El análisis de la Fundación concluye que la burocracia
excesiva, los constantes cambios legislativos y la falta de apoyo
emocional complican su tarea. 

Reclaman para las escuelas la figura de un Coordinador de Bienestar y Protección, prevista ya en la Ley Orgánica de Protección integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia.

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Por Sevilla Vibes

Redacción

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