La Feria de Abril de Sevilla afronta su próxima edición en un clima de inquietud entre quienes gestionan las casetas. Lejos del optimismo habitual, muchos profesionales del sector prevén que este año los ingresos bajen de forma notable debido a varios factores que se están acumulando.Uno de los principales problemas es el encarecimiento general de productos y servicios. Los responsables de casetas se han visto obligados a subir los precios para poder asumir gastos más altos en materias primas, bebidas, personal y logística. Sin embargo, temen que esta subida tenga un efecto contrario al deseado: que los visitantes gasten menos dentro del recinto, lo que terminaría reduciendo la facturación global.A esta situación se añade la duración actual de la Feria, más corta que en etapas anteriores. Algunos días que antes eran especialmente rentables han desaparecido del calendario, lo que limita las oportunidades de negocio. Según estimaciones del propio sector, esta combinación de menos días y menor consumo podría traducirse en pérdidas importantes respecto a otros años.No solo preocupa el aspecto económico. También hay críticas relacionadas con la organización y el funcionamiento diario. Por ejemplo, se señala que la recogida de residuos no siempre se realiza en los momentos más adecuados, lo que provoca acumulaciones incómodas en plena actividad. Esto afecta tanto a las condiciones de trabajo como a la imagen del evento.Otro inconveniente destacado es la dificultad para encontrar servicios de catering suficientes. Tras los cambios que dejó la pandemia, muchas empresas desaparecieron o redujeron su actividad, lo que ha generado escasez y una mayor presión sobre las que siguen operando. En algunos casos, incluso a pocos días del inicio, todavía hay casetas buscando proveedores.Además, el alojamiento en la ciudad se ha convertido en otro obstáculo. Los precios elevados y la alta demanda hacen complicado que trabajadores temporales encuentren un lugar donde quedarse durante la Feria, lo que complica la contratación y organización del personal.Mientras tanto, otros sectores dentro del recinto, como las atracciones, están optando por estrategias diferentes para atraer público, apostando por promociones y precios más ajustados con la intención de mantener la afluencia.En conjunto, todo apunta a una edición marcada por la cautela. Aunque la Feria sigue siendo uno de los grandes eventos de la ciudad, muchos profesionales la afrontan con dudas, conscientes de que el contexto actual puede afectar de forma directa a los resultados finales. Navegación de entradas Racismo gitano en tanatorios: Discriminados hasta en la muerte La Hermandad del Rocío de Huelva presenta su cartel para la Romería 2026