El fallo en una de las gomas del “tirachinas” provocó un accidente que pudo haberse evitado con mayores controles de seguridad La rápida intervención de Policía, Bomberos y Protección Civil evitó que el accidente del “tirachinas” terminara en una tragedia mayor La Feria de Abril de Sevilla vivió una de esas escenas que transforman la diversión en silencio en cuestión de segundos. Una avería en una atracción de la Calle del Infierno provocó momentos de enorme tensión cuando dos menores quedaron suspendidos a varios metros de altura tras un fallo durante el funcionamiento del aparato. La atracción implicada fue una de las más llamativas del recinto, conocida por sus fuertes impulsos y por lanzar a gran velocidad una cabina esférica sostenida por grandes brazos laterales. En plena tarde, con la zona llena de familias y visitantes, uno de los sistemas laterales falló y la estructura quedó detenida de forma brusca, provocando el impacto de la cabina y dejando a sus ocupantes atrapados en una situación de enorme angustia. La escena fue inmediata: gritos, personas corriendo, padres paralizados y decenas de miradas clavadas en el aire mientras los menores permanecían suspendidos sin poder bajar. Aunque finalmente no hubo consecuencias graves, el susto fue enorme y obligó a una rápida intervención de bomberos, servicios sanitarios, Policía Local y Protección Civil. La atracción fue cerrada al instante y la zona quedó acordonada mientras comenzaban las primeras revisiones técnicas. Los heridos presentaban lesiones leves, pero el golpe emocional entre quienes presenciaron el momento fue mucho mayor que el parte médico. Y con el susto llegó también una pregunta que cada año vuelve a aparecer en la Feria: ¿hasta qué punto son seguras estas atracciones? La llamada Calle del Infierno es uno de los espacios más visitados del recinto ferial. Allí se concentran decenas de atracciones para niños, adolescentes y adultos, muchas de ellas de gran tamaño, con movimientos extremos y estructuras que impresionan incluso antes de subir. A diferencia de un parque de atracciones permanente, aquí todo se monta en pocos días. Las estructuras llegan desmontadas, se ensamblan sobre terreno provisional y funcionan durante una semana intensa con miles de usuarios diarios. Después, desaparecen. Eso hace que muchos sevillanos miren estos montajes con cierta desconfianza. No es raro escuchar comentarios sobre atracciones sujetas sobre tacos de madera, bases temporales o apoyos que, a simple vista, no transmiten demasiada seguridad. Aunque técnicamente esos elementos forman parte del sistema de nivelación y montaje homologado, la imagen genera dudas entre muchas familias. Porque cuando se ve una estructura de gran altura girando a toda velocidad apoyada sobre una instalación temporal, la sensación visual pesa más que cualquier certificado. Los feriantes están obligados a presentar documentación técnica, revisiones mecánicas, inspecciones eléctricas y permisos administrativos antes de abrir al público. Además, el Ayuntamiento y los cuerpos de seguridad realizan controles previos y supervisiones durante toda la Feria. Sobre el papel, el sistema existe. Pero cada vez que ocurre un incidente, la confianza se resquebraja. La pregunta no es solo si la atracción tenía papeles en regla, sino si la revisión real fue suficiente. Si se comprobó el estado de los cables, de los anclajes, del sistema hidráulico, de la fatiga de materiales o de piezas sometidas a uso extremo. Porque muchas veces el peligro no está en lo visible, sino en lo que nadie ve. Padres que estaban en la zona reconocían anoche que, después de presenciar lo ocurrido, se lo pensarán dos veces antes de dejar subir a sus hijos a determinados aparatos. Algunos pedían inspecciones más frecuentes durante todos los días de Feria y no únicamente antes de la inauguración. Otros iban más allá y señalaban que la responsabilidad no puede recaer solo en el feriante. Si una atracción falla en un evento de esta magnitud, la vigilancia debe ser absoluta y constante. La Feria representa alegría, tradición y celebración, pero también implica una enorme responsabilidad cuando miles de niños pisan cada día la Calle del Infierno. Lo ocurrido no terminó en tragedia, pero dejó una imagen difícil de borrar: dos menores atrapados en el aire mientras abajo todo el mundo esperaba una solución. Y esa imagen obliga a mirar más allá del susto puntual. Porque cuando una atracción falla, no solo se rompe una máquina. También se rompe, aunque sea por un tiempo, la confianza de toda una ciudad. La Feria foco de infecciones Navegación de entradas Robos, peleas y miedo al volver a casa: vecinos de Triana, Nervión y Los Remedios piden más vigilancia Tussam bate récord en la Feria de Sevilla