Máxima tensión en Nervión: los Biris exigen, mientras el club se juega su futuro en La Liga El Sevilla FC vive horas críticas dentro y fuera del terreno de juego. A pocos días de afrontar el partido más importante de los últimos años, el enfrentamiento entre una parte de la afición y la directiva ha alcanzado uno de sus puntos más tensos. En este contexto, el presidente José María del Nido Carrasco ha decidido ignorar la petición de los Biris de no acudir al estadio, una exigencia que ha generado un fuerte debate en el entorno sevillista. La realidad, por incómoda que resulte para algunos sectores, es que el Sevilla FC funciona como una sociedad anónima deportiva. Esto implica que el control del club reside en los accionistas, no en los socios. Y aquí está la clave del conflicto: la mayoría de los Biris son socios, sí, pero no accionistas con capacidad de decisión en la propiedad del club. Por tanto, aunque su voz tenga peso en la grada y en la calle, no pueden imponer decisiones a quienes ostentan la titularidad accionarial. Pedir que los propietarios no acudan a un partido, por muy dramática que sea la situación deportiva, no deja de ser una presión simbólica sin recorrido real en la estructura del club. Ahora bien, que no tengan ese poder no significa que su malestar no sea legítimo. La temporada del Sevilla FC está siendo decepcionante, la gestión ha sido cuestionada y la desconexión entre directiva y afición es evidente. El enfado existe y tiene fundamentos. Pero la pregunta es si este es el momento de llevar ese conflicto al extremo. Porque lo que está en juego no es menor. El partido del lunes no es un encuentro cualquiera. Es una final encubierta, un choque que puede marcar el rumbo inmediato del club y evitar un escenario deportivo que nadie quiere ni siquiera plantear. En este punto, conviene recordar algo que parece olvidarse en medio del ruido: todos son Sevilla FC. Bajo la chaqueta y la corbata, Del Nido Carrasco y su equipo pueden estar cometiendo errores, pueden estar siendo criticados —y con razón en muchos casos—, pero son sevillistas, mínimo igual que los Biris e igual que cualquier aficionado que ocupa su asiento en el Sánchez-Pizjuán. El problema llega cuando se pretende excluir. Cuando se plantea que unos sí y otros no. Porque en una situación límite como la actual, dividir al sevillismo es el mayor error que se puede cometer. El discurso de “todos juntos” no significa tapar los fallos ni renunciar a exigir responsabilidades. Significa entender el momento. Significa saber cuándo apretar y cuándo sostener. Y ahora mismo, el equipo necesita respaldo, no más fractura. La grada del Ramón Sánchez-Pizjuán ha sido históricamente un factor diferencial. Un empuje que ha llevado al Sevilla FC a noches inolvidables. Pero ese mismo estadio puede convertirse en un problema si la tensión interna se traslada al césped. Excluir a la directiva del partido no fortalece al equipo. Tampoco ignorar a la afición soluciona el problema. Aquí nadie sobra. Ni los Biris, ni el consejo, ni el resto del sevillismo. Todos forman parte de la misma realidad, aunque no compartan la misma visión. El lunes no va de razón, va de necesidad. El Sevilla FC necesita ganar. Y para eso necesita que todos empujen en la misma dirección, aunque sea solo durante 90 minutos. Después habrá tiempo para el análisis, para las críticas, para exigir cambios y responsabilidades. Pero ahora toca lo urgente: competir, sumar y sobrevivir. Porque el Sevilla FC está al límite. Y en el límite, o se camina juntos… o se cae. SE-30 y puente del Centenario: Sevilla estalla ante otra crisis de tráfico, millones gastados y una obra que no termina nunca Navegación de entradas Tomares ha acogido el especial de 7TV “El Rocío que yo quiero”, presentado por José Manuel Peña y Antonio María Lebrero La Glorieta de la Concha revive en el Parque de María Luisa: historia y restauración de una joya sevillana