La ampliación del puente del Centenario acumula sobrecostes millonarios, retrasos de más de dos años y una nueva crisis que agrava el colapso diario de la SE-30 en Sevilla La ampliación del puente del Centenario vuelve a situarse en el centro de la polémica y, una vez más, los perjudicados siguen siendo los mismos: los sevillanos. Tras conocerse que la UTE responsable de las obras ha solicitado al Ministerio de Transportes la anulación del contrato, crece la sensación de hartazgo entre quienes llevan años soportando una SE-30 colapsada, interminables retenciones y promesas políticas que nunca llegan a cumplirse. Para entender la magnitud del problema, primero hay que aclarar qué significa UTE. Se trata de una Unión Temporal de Empresas, una figura legal mediante la cual varias compañías se asocian para ejecutar conjuntamente grandes proyectos públicos. En este caso, esa unión está formada por Acciona, Tecade y Freyssinet, empresas encargadas de una actuación que debía mejorar la movilidad de Sevilla y que, sin embargo, se ha convertido en otro ejemplo de mala gestión. La raíz del conflicto está en el fuerte incremento del coste de la obra. El contrato original ha sufrido dos modificaciones económicas importantes: una primera subida del 19,2% y una segunda del 19,92%. La suma total roza el 39%, una cifra que supera ampliamente el límite del 20% que fija la Ley de Contratos del Sector Público para este tipo de actuaciones. Ese exceso permite legalmente que cualquiera de las partes pueda solicitar la resolución del contrato. La UTE considera que el proyecto ha entrado en una situación insostenible y defiende que la obra debe volver a licitarse. Traducido al lenguaje del ciudadano: más retrasos, más incertidumbre y más tiempo atrapados en los atascos diarios. Porque mientras en los despachos se discuten porcentajes, informes técnicos y expedientes administrativos, en la calle la realidad es mucho más simple y mucho más dura. Cada mañana, miles de conductores siguen perdiendo tiempo en una SE-30 saturada que hace años dejó de ser una circunvalación funcional para convertirse en un auténtico cuello de botella permanente. Hace poco ya advertíamos del grave problema de movilidad que vive Sevilla en esta vía, especialmente en los accesos al puente del Centenario. Ahora, esta nueva crisis confirma que la situación no solo no mejora, sino que empeora. La sensación de abandono institucional crece a la misma velocidad que las colas de tráfico. Las obras comenzaron en agosto de 2021 con una inversión inicial de algo más de 86 millones de euros y un plazo previsto de ejecución de 27 meses. La promesa era clara: aliviar el colapso circulatorio y modernizar una infraestructura esencial para la ciudad. Sin embargo, la realidad actual es muy distinta. Hoy el presupuesto ya supera los 136 millones de euros y el tiempo de ejecución ha sobrepasado los 54 meses, duplicando prácticamente lo previsto. Más de cuatro años después, el resultado visible para los ciudadanos sigue siendo el mismo: tráfico, desesperación y la sensación de que todo continúa exactamente igual. Ese es precisamente uno de los puntos que más indignación genera. Muchos sevillanos se preguntan dónde están reflejados esos millones de euros porque, desde fuera, cuesta apreciar avances reales que justifiquen semejante inversión pública. Lo que sí se ve claramente son las colas kilométricas, los cortes constantes, los accesos colapsados y una obra que parece no tener final. No se trata solo de una cuestión económica. Hablamos de calidad de vida. Cada atasco en la SE-30 supone trabajadores que llegan tarde, padres que no recogen a tiempo a sus hijos, autónomos que pierden clientes, ambulancias que encuentran más dificultades y una ciudad entera que funciona peor por culpa de una infraestructura mal resuelta. El Ministerio de Transportes no puede seguir refugiándose en la complejidad técnica de la obra ni en los habituales modificados de contrato. La gestión pública exige responsabilidad, planificación y resultados. Y cuando una actuación acumula sobrecostes, retrasos y frustración ciudadana, alguien debe dar explicaciones. Sevilla no puede seguir siendo la ciudad de las obras eternas. No puede normalizar que proyectos fundamentales se conviertan en décadas de espera mientras otras capitales avanzan con mayor agilidad. El puente del Centenario debía ser una solución estratégica; hoy se ha convertido en símbolo de improvisación, falta de control y desinterés político. Ya basta de anuncios vacíos. Ya basta de promesas que se repiten legislatura tras legislatura sin que cambie nada. Ya basta de pedir paciencia a unos ciudadanos que llevan años pagando con tiempo, combustible, estrés y frustración una mala planificación que nadie parece corregir. Los sevillanos no necesitan más ruedas de prensa ni nuevas fechas provisionales. Necesitan hechos. Necesitan saber cuándo terminará esta obra, cuánto dinero más costará y quién va a asumir la responsabilidad de haber convertido una solución en un problema todavía mayor. Porque la paciencia tiene un límite. Y en la SE-30, ese límite hace mucho tiempo que se superó. Hdad del Rocío de Triana presenta su cartel para la romería 2026 Navegación de entradas Hdad del Rocío de Triana presenta su cartel para la romería 2026 Tomares ha acogido el especial de 7TV “El Rocío que yo quiero”, presentado por José Manuel Peña y Antonio María Lebrero