Dom. Oct 25th, 2026

Aromas de San Román: el desayuno que conquista Sevilla y el sacrificio detrás de su éxito

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De una antigua carnicería a convertirse en una de las abacerías más conocidas de la ciudad. La historia de Juan Antonio Martínez y Dolores Millán reúne tradición, creatividad y largas jornadas de trabajo detrás de unas tostadas que han llevado el nombre de San Román mucho más allá de su plaza.

Hay negocios que se hacen conocidos por una receta y otros que esconden una historia mucho más grande que su propia carta. En la calle Sol, a escasos metros de la iglesia de San Román, una pequeña abacería ha conseguido transformar algo tan cotidiano como desayunar en una experiencia gastronómica que despierta la curiosidad de vecinos, turistas y amantes de la buena mesa.

Su nombre es Aromas de San Román, un establecimiento que ha encontrado en el jamón ibérico, los productos selectos y unas tostadas muy particulares su principal carta de presentación.

Sin embargo, detrás de su popularidad hay mucho más que un buen mollete. Hay una familia, una apuesta empresarial que comenzó en 2019 y una dedicación personal que su propietario ha reconocido recientemente que alcanza las 70 horas semanales.

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De una carnicería tradicional a una abacería con personalidad propia

La historia de Aromas de San Román comenzó mucho antes de que sus desayunos se hicieran conocidos.

En el número 32 de la calle Sol funcionaba una carnicería y charcutería que regentaba Dolores Millán. Con el paso del tiempo, los hábitos de consumo y la transformación del entorno fueron abriendo nuevas oportunidades para aquel pequeño comercio.

En 2019, Dolores y su marido, Juan Antonio Martínez Rivera, decidieron cambiar el concepto del establecimiento y convertirlo en una abacería en la que los productos ibéricos, los quesos y las conservas pudieran comprarse, pero también degustarse.

La apuesta llegaba, además, en un momento significativo para la plaza, que había perdido uno de sus establecimientos más conocidos tras el cierre del histórico bar Uno de San Román.

Aquella transformación tenía una intención clara: mantener la esencia de un comercio tradicional, pero adaptarlo a una Sevilla en la que el desayuno fuera de casa y el interés por los productos gastronómicos de calidad adquirían cada vez mayor protagonismo.

Siete años después, el establecimiento se ha convertido en una referencia habitual entre quienes buscan lugares singulares para desayunar en Sevilla.

El secreto de una tostada que va mucho más allá del jamón

En Aromas de San Román, el jamón ibérico ocupa un lugar protagonista. Pero la propuesta del negocio no se limita a colocar unas lonchas sobre un trozo de pan.

La selección de materias primas y la manera de preparar cada desayuno forman parte de la identidad que sus responsables han querido construir.

Sus propietarios han explicado algunos detalles de su forma de trabajar: naranjas exprimidas una a una, tomate ecológico, aceite de oliva virgen extra y una preparación especial del pan para conseguir una textura tierna por dentro y crujiente por fuera.

El establecimiento ha apostado asimismo por molletes de Antequera, chacinas, quesos y productos gourmet que recuerdan a aquellas abacerías donde comprar y degustar formaban parte de una misma experiencia.

Lo que aparentemente es un desayuno sencillo se convierte así en una combinación de tradición, producto y presentación.

Esa filosofía también ha contribuido a que los desayunos de Aromas de San Román despierten interés entre los clientes y circulen en vídeos y recomendaciones en redes sociales.

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El día que el Betis y el Sevilla se enfrentaron en una tostada

La creatividad también ha tenido un papel importante en la popularidad del establecimiento.

En septiembre de 2025, Juan Antonio decidió trasladar una de las grandes pasiones de Sevilla al terreno gastronómico: el fútbol.

Así nacieron dos elaboraciones dedicadas al Real Betis Balompié y al Sevilla Fútbol Club que no tardaron en llamar la atención.

La tostada bética, elaborada sobre un pan de color verde, combinaba sobrasada mallorquina, cebolla crujiente, queso de cabra y un sorprendente toque de chocolate blanco.

La tostada sevillista, presentada sobre pan rojo, incorporaba lacón ahumado, bacon crujiente, tortilla, salsa de bacon y parmesano.

La ocurrencia dio lugar a un particular derbi gastronómico que despertó la curiosidad de los clientes y se difundió rápidamente a través de las redes sociales.

Lo que había comenzado como una propuesta original para sus clientes consiguió algo que muchos establecimientos persiguen: que se hablara de su negocio más allá de sus puertas.

La iniciativa demostró, además, que la gastronomía tradicional puede encontrar nuevas formas de conectar con el público sin renunciar a sus raíces.

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La otra cara del éxito: trabajar 70 horas a la semana

Pero la historia de Aromas de San Román también tiene una dimensión mucho menos visible.

El pasado 21 de octubre de 2026, Juan Antonio Martínez Rivera explicó en un vídeo publicado en TikTok cómo es su rutina como empresario de hostelería.

El propietario aseguró que su dedicación a los negocios ronda las 70 horas semanales.

Su jornada no termina cuando se baja la persiana de Aromas de San Román. Juan Antonio compagina la actividad de esta abacería con la gestión de otro establecimiento de productos selectos, El Rincón, además de las compras y tareas necesarias para mantener ambos negocios en funcionamiento.

Según relató, algunos días regresa a su domicilio cerca de la medianoche. El coste personal de ese ritmo de trabajo también se refleja en el tiempo que puede compartir con su familia.

«No veo a mis hijos de lunes a viernes», reconoció en aquellas declaraciones.

Sus palabras muestran una realidad que muchas veces queda fuera de las fotografías gastronómicas y de las recomendaciones de los clientes: la exigencia de sacar adelante un pequeño negocio.

Porque detrás de una barra, de un producto cuidadosamente seleccionado y de un desayuno servido a primera hora, también existen responsabilidades, horarios difíciles y decisiones que afectan a la vida familiar.

Un negocio que une tradición sevillana y capacidad para reinventarse

Aromas de San Román representa una forma de entender el comercio local en la que tradición e innovación no tienen por qué ser incompatibles.

Su historia comienza con una carnicería, continúa con la apuesta por una abacería de productos selectos y suma nuevas iniciativas que han conseguido atraer la atención del público.

El establecimiento ha sabido utilizar elementos muy reconocibles de la cultura sevillana, desde el desayuno con jamón ibérico hasta la rivalidad futbolística, para construir una personalidad diferenciada.

Y mientras las redes sociales amplifican sus propuestas, la historia de sus propietarios recuerda que la popularidad de un negocio no explica por sí sola el esfuerzo necesario para mantenerlo.

En una ciudad donde la gastronomía forma parte de la vida cotidiana, Aromas de San Román ha conseguido hacerse un hueco con una propuesta que mira al producto tradicional sin renunciar a experimentar.

Quizá esa sea una de las claves de su trayectoria: comprender que una buena tostada puede llamar la atención, pero que construir un negocio duradero exige mucho más.

En la calle Sol, número 32, Aromas de San Román sigue escribiendo su propia historia entre jamones, molletes y desayunos. Una historia en la que el verdadero protagonista no es únicamente lo que llega a la mesa, sino también el trabajo de quienes están detrás del mostrador.

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Por Miguel Angel Jimenez

Miguel Ángel Jiménez es redactor y fundador de Sevilla Vibes, medio digital especializado en la actualidad de Sevilla. Cubre noticias de última hora, sucesos, cultura y temas de interés con un enfoque directo, claro y cercano.

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