Ambiente festivo en Sevilla empañado por la suciedad en las calles La ciudad de Sevilla se convierte en el epicentro del fútbol con el encuentro entre Atlético de Madrid y Real Sociedad. Sin embargo, más allá de lo que ocurre en el terreno de juego, hay una realidad evidente: quien va perdiendo hoy es la propia ciudad. Sevilla pierde fuera del campo En un día marcado por el calor y la gran afluencia de aficionados, las calles presentan una imagen preocupante. Restos de basura, botellas y suciedad se acumulan en distintos puntos, reflejando un problema que no es nuevo pero que se intensifica en jornadas de gran evento. La falta de civismo por parte de algunos asistentes convierte lo que debería ser una celebración en una situación difícil de justificar. Entre la fiesta y la falta de educación Es innegable que, en la mayoría de los casos, el ambiente es festivo. Aficionados de ambos equipos disfrutan del fútbol, llenan bares y generan un impacto económico positivo que la ciudad agradece. Pero ese clima de fiesta convive con comportamientos incívicos que deterioran el entorno urbano. Sevilla, por momentos, ofrece una imagen más cercana a la de un “basurero” que a la de una ciudad preparada para acoger grandes eventos. Una imagen que deja mucho que desear Sabemos que LIPASAM actuará con rapidez para devolver la normalidad a las calles. No es la primera vez que lo hace ni será la última. Sin embargo, la estampa que queda durante horas es desoladora. Calles sucias, papeleras desbordadas y espacios públicos degradados proyectan una imagen muy negativa tanto para vecinos como para quienes visitan la ciudad. Una reflexión necesaria Sevilla sabe celebrar, y lo hace como pocas ciudades. Pero también debe enfrentarse a una realidad incómoda: sin civismo, el coste de esa fiesta es demasiado alto. Hoy, mientras el balón rueda, queda claro que el partido más importante no se juega en el estadio, sino en las calles. Navegación de entradas Sevilla no colapsa: récord de visitantes y alta afluencia por la Copa del Rey Real Sociedad, himno de España y Copa del Rey: la contradicción de un club con título “Real”