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Más de 300.000 gitanos viven en Andalucía, pero el pueblo gitano sigue prácticamente ausente de los programas electorales frente a la atención política dedicada a otros colectivos.

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En Andalucía viven cientos de miles de gitanos. Distintas estimaciones sitúan la población gitana andaluza como la más numerosa de España, dentro de una comunidad nacional que ronda entre 725.000 y 800.000 personas. Y, sin embargo, basta abrir los programas electorales de las elecciones andaluzas para comprobar una realidad incómoda: el pueblo gitano prácticamente no existe para los partidos políticos.

Ni propuestas ambiciosas. Ni planes específicos. Ni compromisos claros contra el antigitanismo. Apenas menciones simbólicas y frases vacías.

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Resulta escandaloso que un pueblo con más de 600 años de historia en España siga siendo invisible para gran parte de la clase política. Porque los gitanos no son un colectivo recién llegado. No son una minoría extranjera a la que “integrar”. Son españoles. Son andaluces. Forman parte de la identidad de esta tierra desde hace siglos.

Sin embargo, campaña tras campaña, muchos partidos dedican páginas enteras a políticas dirigidas a otros colectivos, mientras el pueblo gitano queda relegado a un silencio político vergonzoso.

Y esto no significa enfrentar comunidades ni señalar a nadie por su religión o procedencia, ni mucho menos. Significa denunciar una evidencia: los partidos hablan constantemente de inclusión, pero olvidan al colectivo que probablemente más ha sufrido la exclusión histórica en España.

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Porque el racismo contra el gitano sigue existiendo.

Todavía hoy, en pleno 2026, demasiados españoles siguen asociando “gitano” con delincuencia, droga o marginalidad. Sigue habiendo prejuicios en el empleo, en el alquiler de viviendas, en la escuela y hasta en el trato cotidiano. La propia Fundación Secretariado Gitano denuncia cada año cientos de casos de discriminación y antigitanismo.

Y, pese a todo, el pueblo gitano andaluz ha cambiado enormemente.

Hoy hay jóvenes gitanos en universidades, en oposiciones, en empresas, en conservatorios y en formación profesional. Hay mujeres gitanas liderando asociaciones y rompiendo barreras históricas. Hay familias plenamente integradas en la sociedad. Muchos de esos avances no han llegado gracias a los partidos políticos, sino gracias al esfuerzo de las propias familias gitanas, asociaciones, fundaciones, iglesias y entidades sociales que llevan décadas trabajando donde las administraciones muchas veces han mirado hacia otro lado.

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Pero todavía queda muchísimo trabajo.

Los datos siguen mostrando desigualdad en empleo, educación y vivienda. La población gitana continúa sufriendo tasas de pobreza y exclusión muy superiores a la media nacional. Y aun así, cuesta encontrar propuestas serias en los programas electorales andaluces para combatir esta situación.

¿Dónde están los grandes planes contra la segregación escolar?
¿Dónde están las políticas de acceso real a vivienda digna?
¿Dónde están las medidas contundentes contra el antigitanismo?
¿Dónde está el apoyo decidido a los jóvenes gitanos universitarios o emprendedores?

La respuesta es sencilla: no están.

La política andaluza parece acordarse del pueblo gitano únicamente para actos institucionales, para hacerse fotos el Día Internacional del Pueblo Gitano o para utilizar el flamenco como símbolo cultural de Andalucía. Pero cuando llega la hora de invertir, legislar y comprometerse de verdad, el silencio vuelve a imponerse.

Y ese silencio ya no puede seguir normalizándose.

Porque Andalucía no se entiende sin el pueblo gitano. No se entiende sin su música, sin su Semana Santa, sin su arte, sin su acento, sin su cultura popular ni sin buena parte de su identidad colectiva. El pueblo gitano no es un añadido folclórico: es parte fundamental de la historia andaluza.

Después de seis siglos en España, los gitanos no deberían seguir reclamando visibilidad básica. Lo que reclaman es igualdad real, oportunidades reales y respeto real.

No privilegios.

Simplemente es cuestión de justicia y los programas electorales para las elecciones andaluzas de 2026 parecen dejar claro que los gitanos siguen sin interesar demasiado a la política andaluza, desgraciadamente.

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Por Miguel Angel Jimenez

Miguel Ángel Jiménez es redactor y fundador de Sevilla Vibes, medio digital especializado en la actualidad de Sevilla. Cubre noticias de última hora, sucesos, cultura y temas de interés con un enfoque directo, claro y cercano.

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