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El periodista Carlos Herrera protagoniza una emotiva Exaltación de la Venida de la Virgen del Rocío, un recorrido por la historia, la fe y la identidad rociera en la antesala del traslado de la Patrona a Almonte.

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Hay tardes que trascienden el calendario

Hay acontecimientos que solo pueden entenderse desde la fe. La tarde del 5 de agosto de 2026 fue uno de ellos.

El Santuario de Nuestra Señora del Rocío acogió la Exaltación de la Venida de la Virgen, el acto con el que la Hermandad Matriz prepara espiritualmente a Almonte y al mundo rociero para uno de los momentos más esperados de su historia reciente: el traslado de la Patrona desde la aldea hasta la parroquia de la Asunción, una tradición que se celebra cada siete años y cuyos orígenes documentados se remontan a finales del siglo XVI.

La elección del pregonero tampoco fue casual. La Hermandad Matriz confió esta responsabilidad a Carlos Herrera Crusset, un comunicador que desde hace décadas ha llevado el nombre del Rocío a millones de hogares y que mantiene una estrecha vinculación personal con esta devoción. Vive buena parte del año en El Rocío, ha realizado el Camino con distintas hermandades y ha dedicado numerosos artículos y programas a la Virgen del Rocío.

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Cuando el pregonero habla como un hijo

Hay pregones que buscan el aplauso.

Y hay pregones que buscan la verdad.

Carlos Herrera eligió el segundo camino.

Desde el primer momento quedó claro que no pretendía ofrecer una exhibición literaria ni un discurso brillante por el simple hecho de serlo. Su intención era mucho más sencilla y, precisamente por eso, mucho más difícil: hablar de la Virgen como hablan quienes la sienten cerca desde hace toda una vida.

No compareció ante el Santuario únicamente como uno de los periodistas más reconocidos de España.

Compareció como un hijo delante de su Madre.

Y esa diferencia marcó toda la exaltación.

Un viaje por la historia de las Venidas

Uno de los grandes aciertos del discurso fue recordar que la Venida de la Virgen del Rocío nunca ha sido un simple traslado.

Carlos Herrera realizó un recorrido por la historia de estas Venidas extraordinarias, evocando aquellos momentos en los que el pueblo de Almonte acudía a su Patrona para implorar ayuda en tiempos de sequías, epidemias, calamidades o necesidades colectivas. Recordó así que la historia de la Virgen del Rocío está íntimamente ligada a la historia de un pueblo que, generación tras generación, ha depositado en Ella sus alegrías y sus preocupaciones.

Ese repaso histórico sirvió para recordar una idea esencial: la Venida no pertenece únicamente al presente. Es un legado recibido de quienes nos precedieron y una herencia que habrá de transmitirse a quienes vendrán después.

La emoción cuando las palabras dejan paso al corazón

Los momentos más recordados de la exaltación no fueron necesariamente los más solemnes.

Fueron los más humanos.

Uno de ellos llegó cuando Carlos Herrera compartió una súplica profundamente personal dirigida a la Virgen:

«Cuántas veces vine a suplicar a tus pies que todo fuera bien, que mi nieto Marcos llegara pleno de salud.»

No era una frase preparada para impresionar.

Era una oración.

Una confesión pública de alguien que, pese a toda una vida bajo los focos, se presenta ante la Virgen con la misma humildad que cualquier peregrino.

Ese instante recordó que la grandeza del Rocío reside precisamente en eso: ante la Virgen desaparecen los títulos, la fama y las diferencias. Solo quedan las personas.

«Eres la fe de mi gente»

La exaltación dejó también algunos pasajes de una notable carga poética.

Entre ellos sobresalieron los versos:

«Eres la fe de mi gente, eres la puerta del consuelo, una cruz aquí en mi frente y una luz en mi desvelo.»

No es difícil comprender por qué estas palabras han sido algunas de las más compartidas tras el acto.

En apenas unos versos condensan lo que la Virgen del Rocío representa para miles de familias: refugio, esperanza, consuelo y luz.

Un homenaje a las raíces de Almonte

Otro de los momentos más significativos fue el homenaje que Carlos Herrera dedicó a las abuelas almonteñas.

No fue una referencia anecdótica.

Fue un reconocimiento a quienes, durante generaciones, han mantenido viva la fe dentro de las familias y han transmitido el amor a la Virgen mucho antes de que los niños aprendieran siquiera a leer.

Su emocionado «¡Abuelas, que ya es la hora!» trascendía el simple recurso literario. Era un tributo a quienes han convertido la devoción rociera en una herencia familiar que pasa de abuelos a padres y de padres a hijos.

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La Venida que vuelve a poner en marcha el corazón de un pueblo

La Exaltación fue el mejor prólogo posible para un acontecimiento que transformará durante meses la vida de Almonte.

En la tarde-noche del 19 al 20 de agosto, la Virgen del Rocío volverá a recorrer el histórico Camino de los Llanos sobre las andas de los almonteños para permanecer aproximadamente nueve meses en su pueblo, antes de regresar a su Santuario. Durante ese tiempo se celebrará también el tradicional Rocío Chico, voto de acción de gracias que los almonteños renuevan desde hace más de dos siglos.

No es extraño que agosto tenga un significado tan especial para Almonte.

La Venida no solo transforma las calles.

Transforma el estado de ánimo de todo un pueblo.

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Gracias por recordar el verdadero Rocío

Desde Sevilla Vibes queremos expresar nuestro reconocimiento a Carlos Herrera.

No por su brillante trayectoria profesional, que habla por sí sola.

Sino por haber utilizado el prestigio ganado durante toda una vida para recordar algo que a veces corre el riesgo de quedar oculto entre la espectacularidad de los acontecimientos multitudinarios: que el Rocío, antes que una tradición, es una vivencia de fe.

Su exaltación no pretendió engrandecer al pregonero.

Pretendió engrandecer el mensaje.

Y ahí reside, probablemente, su mayor éxito.

Porque el mejor pregón nunca es el que consigue que todos hablen de quien lo pronuncia.

Es el que logra que, al terminar, todos vuelvan la mirada hacia la Virgen.

La tarde del 5 de agosto de 2026, Carlos Herrera cumplió esa misión con la serenidad de quien conoce el Rocío desde dentro y con la emoción de quien nunca ha dejado de sentirse un hijo más de la Blanca Paloma.

Cuando dentro de unos años se recuerde la Venida de 2026, muchos evocarán el histórico traslado, las calles de Almonte engalanadas y el reencuentro de la Patrona con su pueblo. Pero también permanecerá el recuerdo de una tarde en la que un comunicador puso su voz al servicio de la fe y consiguió recordar, con sencillez y autenticidad, por qué la Virgen del Rocío sigue ocupando un lugar irremplazable en el corazón de tantos rocieros.

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Por Miguel Angel Jimenez

Miguel Ángel Jiménez es redactor y fundador de Sevilla Vibes, medio digital especializado en la actualidad de Sevilla. Cubre noticias de última hora, sucesos, cultura y temas de interés con un enfoque directo, claro y cercano.

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