Obra firmada por el artista D. Juan Miguel Martín Mena que invita a mirar la devoción rociera desde una perspectiva diferente, más íntima y profundamente simbólica. La Hermandad del Rocío de Triana ha presentado oficialmente el cartel anunciador de la Romería 2026, una obra firmada por el artista D. Juan Miguel Martín Mena que invita a mirar la devoción rociera desde una perspectiva diferente, más íntima y profundamente simbólica. Lejos de centrarse en la escena habitual del camino o en la espectacularidad de la salida, el cartel pone el foco en aquello que muchas veces pasa desapercibido: los preparativos, la espera y esa emoción silenciosa que antecede a la partida. La obra no retrata el momento culminante, sino todo lo que ocurre antes, cuando la ilusión empieza a tomar forma en los pequeños gestos cotidianos. Realizada en técnica mixta sobre papel de algodón encolado a tabla, con unas dimensiones de 100 por 70 centímetros, la pieza combina acrílico, grafito, bolígrafo, transfer y collage para construir una composición cargada de significado. En ella, los trajes de flamenca aparecen como protagonistas absolutos, suspendidos en una quietud que, lejos de ser estática, transmite una intensa sensación de movimiento contenido. Esos vestidos, aún sin cuerpo que los habite, simbolizan mucho más que una indumentaria: representan la promesa del camino, la emoción previa, la tradición heredada y el deseo de volver a vivir un tiempo esperado durante todo el año. Cada volante, cada estampado y cada detalle visual remiten a una memoria compartida entre generaciones de rocieros. Los motivos ornamentales enriquecen aún más ese relato visual: destellos dorados sobre el verde, referencias a las carretas, los pinares, las espadañas y esos recuerdos que forman parte de la identidad colectiva de la Hermandad. Todo ello convierte la obra en una evocación emocional de la Romería, más que en una simple representación. Uno de los aspectos más llamativos del cartel es precisamente la ausencia de figuras humanas. No aparece ningún rostro ni ninguna presencia física, pero toda la escena habla de quienes estarán allí, de los cuerpos que vestirán esas prendas y darán vida a ese instante. Esa ausencia se transforma en presencia emocional, situando al espectador justo en ese momento previo en el que todo está listo, pero aún no ha comenzado. La técnica empleada refuerza también ese concepto de memoria y construcción emocional. Las distintas capas de pintura, dibujo y collage reflejan cómo la devoción rociera se forma con el paso del tiempo, sumando vivencias, recuerdos y emociones que permanecen año tras año. Más que anunciar una Romería, el cartel de 2026 propone una reflexión sobre todo lo que la hace posible: la preparación, la espera, los nervios previos y esa felicidad anticipada que nace mucho antes de emprender el camino. Porque, como sugiere la propia obra, lo extraordinario no siempre comienza en lo grandioso, sino en lo sencillo, en lo íntimo y en esos pequeños rituales que, repetidos con el tiempo, terminan convirtiéndose en tradición. La corona de la Virgen de las Angustias no debe salir de la Hermandad de los Gitanos Navegación de entradas Qué hacer en Sevilla en mayo 2026: agenda cultural, teatro, conciertos y exposiciones SE-30 y puente del Centenario: Sevilla estalla ante otra crisis de tráfico, millones gastados y una obra que no termina nunca